La bodega histórica de Mendoza se encuentra en una situación crítica, enfrentando una reestructuración financiera que incluye deudas millonarias. Esta situación ha llevado a la reducción de su planta laboral y a la preocupación de muchos trabajadores.
Las deudas, que alcanzan los $1.600 millones en cheques rechazados, han generado un ambiente de incertidumbre y tensión. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán cruciales para el futuro de este emblemático establecimiento vitivinícola. Como dijo un experto en finanzas,
“Las reestructuraciones son difíciles pero a veces necesarias para la supervivencia de una empresa”.
La bodega atraviesa una reestructuración financiera con deudas millonarias y reducción de personal.